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Sábado, 12 de mayo de 2007
José María Suárez Gallego
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(Publicado en
, sección "Pimienta molida", el jueves 24 mayo de 2007.)
El maestro José Ortega Cano, en un momento de euforia festiva, se subió hace tiempo a un escenario y cantó su celebérrimo “Estamos tan agustitooooo”, evidenciando que eso de cantar no es lo suyo, pero ratificando en sus desafines cantores las palabras que el ilustre Eurípides nos dejó escritas en una de sus obras : “Donde no hay vino no hay amor”.
Es una de las cualidades fundamentales del vino: que cuando es de buena calidad hace que exaltemos los valores de la amistad y de la camaradería. Que todos nos queramos mucho, en una palabra. Mientras que cuando es malo su efecto es el contrario, sacando a relucir las aristas más pendencieras del alcohol, siendo tal vez por ello por lo que al vino de baja calidad se le haya llamado siempre “peleón”.
El persa Avicena, allá por el siglo XI, en su famoso "Canon de Medicina" hacía el siguiente comentario al respecto: "El vino es el amigo del sabio y el enemigo del borracho. Es amargo y útil como el consejo del filósofo. Está permitido a la gente y prohibido a los imbéciles. Empuja al estúpido hacia las tinieblas y guía al sabio hacia Dios" .
El inefable José María Aznar, con quien coincido sólo y exclusivamente en el nombre de pila, en el año de nacimiento y en tener bigote, ha recibido en Valladolid hace unos días la Medalla de Oro de la Academia del Vino de Castilla y León, y según parece, entre copa y copa festiva, tuvo su momento “Estamos tan agustitooooo” al estilo Ortega Cano, y salió por peteneras sobre eso de conducir con unas copas encima y el eslogan de la Dirección General de Trafico.
Más que valorar las opiniones del expresidente Aznar, hoy conferenciante asiduo de algunas universidades norteamericanas, remito al lector a que relea la opinión de Avicena citada más arriba y saque sus propias conclusiones. Aún así no resisto la tentación de dirigirme a él en plan contertulio tabernario: Hazme caso tocayo, “si bebes no reluzcas”, que las cámaras y los micrófonos siempre están ahí escribiendo la Historia, y tú ya eres parte de ella. No vaya a ser cierto que los verdaderos motivos por los que nos metiste en la guerra contra “el moro et el infiel” no fueron otros que el hecho de que el Corán prohíbe el vino. ¡Y mira lo que nos lleva costado! Sobre todo en Irak, donde tristemente siguen sin poder cantar aquello de “estamos tan agustitooooo, ay, ay, ayyyyyyyyyy.”

Por: ©José María Suárez Gallego | Artículos de prensa | Comentarios (0) | Referencias (0)