Viernes, 30 de marzo de 2007
Por D. Juan Mengibar Sevilla
Investigador sobre temas marianos y de Semana Santa
D. Juan Mengibar Sevilla en un momento de su emotivo y poético pregón dedicado a la Semana Santa de Guarromán I.- SALUDO Y AGRADECIMIENTO.-
Sr. Alcalde, Sra. Concejala de Cultura, miembros y representantes del Iltmo. Ayuntamiento; Rvdo. Sr. Cura Párroco; Sres. Hermanos Mayores y cofrades en general de las distintas Hermandades y Cofradías, que componen la Semana Santa de Guarromán; Sres. Presidente y miembros de la Peña Flamenca “Fuentecilla” ; queridos amigos todos; Sras. y Sres.:
Permítanme que mis primeras palabras sean de agradecimiento al Iltmo. Ayuntamiento y a su Concejalía de Cultura; a sus colaboradores y a todas las personas que han hecho posible, que en esta tarde-noche, yo, me encuentre aquí entre Vdes., para cantarle a su Semana Mayor; para piropearle a sus vírgenes, en resumen, para rezar juntos a la conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
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Quiero agradecer al ilustre Cronista de la Real Ciudad de Guarromán, toda la colaboración y atenciones que he recibido de su parte y la acogida que tuve por parte de la Muy Ilustre y Noble Orden de los Caballeros de la Cuchara de Palo; dice un refrán
“que si no has comido con una persona, no la conoces ”, yo he tenido el gusto de compartir mesa y mantel con ellos y quedé maravillado y alta- mente agradecido. Ahora que sí los conozco, no solo a esta Ilustre y Noble Orden y un poco más, al amigo José María, “alma mater” de la misma, que con su pluma inteligente y sencilla, se ha puesto al servicio de la cultura, gastronomía y tradiciones de Guarromán y de las Nuevas Poblaciones.
Que Dios te dé fuerzas, para que sigas investigando por y para tu pueblo adoptivo. Muchas gracias José María.
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Y gracias a ti querido Félix, porque tú fuiste el que me propusiste, para que yo cantara a la Semana de Pasión de este bello pueblo, situado en las estribaciones de Sierra Morena; “Antesala de Andalucía” como bien llamara nuestro desaparecido Nóbel, Don Camilo José Cela.
Tú, has sido la transmisión que ha hecho posible, que yo esté aquí.
Gracias por tus inmerecidas palabras de elogio hacia mi humilde persona, en tu presentación; todo es fruto, de la amistad que nos une; también, la de ser hermanos en la fé y profesar una fervorosa devoción a MARÍA SANTÍSIMA, bajo la advocación de LINAJOS y ser miembros “ACIT” de la Institución Teresiana, seguidores de SAN PEPEDRO POVEDA.
Como le he dicho al amigo José María, que Dios, también, a ti te dé fuerzas para seguir trabajando, descubriendo y desempolvando viejos legajos testigos de la historia, para que a través vuestro, los demás, conozcamos y sepamos conservarlos.
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II.- DEDICATORIA.-
Si me lo permiten, quisiera dedicar mi Pregón a varias personas, una ausente, y otras presentes.
De una manera especial, a mi esposa.
Exigente censora del buen hacer y la que me corrige, cuando lee algo que no le gusta.
Para ella y para mis dos hijos, que son la base principal, donde se sostiene mi vida.
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III.- INTRODUCCIÓN.-
El pregón es un género literario y oratorio, en si no fácil. Y, a mi parecer, el pregón de Semana Santa es más difícil todavía. El pregón de Semana Santa, goza de una tradición muy arraigada, pero tiene unas características particulares.
No puede ser pregonero de Semana Santa, por muchas cualidades oratorias y literarias que puedan tenerse, si no se tiene un profundo arraigo de la fé. Si no se ha penetrado hasta el máximo, en el Misterio de Cristo, Muerto y Resucitado, que es a su vez, el Misterio de la Iglesia.
Guarromán, ha tenido pregoneros ricos en el saber y el decir; que llegaron a lo más hondo de vuestros corazones, con sabios y estudiados pregones. Guarromán, tú has sido y eres, piropo e inspiración de ilustres viajeros, como el inglés Townsend; de poetas, como Pablo Montero, Carmen Arteaga, y el poeta local, Felipe Manzano.
Cada uno han ido aportando su grano de arena. El listón, aquí, está muy alto.
En comunión perfecta, ideológica y doctrinal; sin pretender compararme con ninguno de vuestros viajeros, poetas y anteriores pregoneros; es para mí un honor y un orgullo, ocupar en este inolvidable día, esta Tribuna; y el pedírmelo dos amigos, es motivo suficiente para atender su petición, a la que no podía negarme.
Y no podía negarme, al no saber decir no, cuando se trata de cantar a los pueblos y a las tradiciones de mi tierra de Jaén. Donde es un gozo, el cantar y piropear a la imaginería, que representan públicamente las distintas fases de la Pasión.
Porque el venir hoy a Guarromán, me ha dado la oportunidad de conocer más a fondo a sus habitantes, sus costumbres, tradiciones, etc. de este bonito pueblo, que tuvo su origen en la repoblación de Sierra Morena, por el proyecto colonizador del rey Carlos III y del Intendente Pablo de Olavide, cuyos bustos tenéis en la Plaza de la Constitución, que junto a la “Fuente Taza”, son testigos fieles de vuestra historia y, de penas, alegrías y amoríos de muchos guarromanenses. Por todo esto, he venido a compartir con vosotros, el sentir de este pueblo andaluz. El que siente Guarromán. Que en estos días, del sentimiento, hace una oración; del sufrimiento, un canto; que rasgando el aire se hace plegaria, se hace…, saeta… Saeta que cantan por calles, plaza y paseo, los hijos de este pueblo.
Por todas estas causas, Guarromán, con mucho cariño y con un profundo respeto, acepté ser el pregonero en vuestra Semana Santa, del año de gracia de 2.007.
Ante este pueblo, yo vengo con mis humildes alforjas, llenas de poesía, y, las vacío, y le pido a nuestra Madre, que vosotros llamáis Inmaculada –por la gran devoción, que tuvo ese gran rey Carlos III- cuya advocación a mí me recuerda, a dos personas muy queridas y en todo momento recordadas.
Ambas, junto a nuestra Madre Celestial, me ayuden a cantar, piropear, sentir y rezar, aquí en Guarromán. A llegar con sencillez a vuestros corazones, con solo esto, me conformo.
Conforme me acercaba al entorno acogedor de vuestro blanco caserío, he quedado sorprendido al ver como:
LA TORRE DE VUESTRA IGLESIA
ESTÁ ENAMORANDO AL CIELO
La torre de vuestra Iglesia
está enamorando al cielo,
mientras la Virgen recoge,
sollozos en su pañuelo.
El pueblo de Guarromán,
-entraña misma del pueblo-
a la vera de Linares
se hace poema de ensueño…
Guarromán, de los geranios
en balcones de mineros…
de las altas chimeneas
que lanzan el humo negro,
del trabajo de los hombres
sobre las ascuas del hierro…
Guarromán, de rectos surcos
trazados por sus labradores,
que riegan con mil amores
la semilla de la honradez,
la verdad y la sensatez,
recogiendo el fruto en su madurez.
Y allá, a lo lejos, Linares,
con cien campanas al vuelo,
capitana de los siglos
y alférez de los recuerdos…
donde reside la más hermosa
de todas las mujeres,
que allí llaman Linarejos
y yo, mi Virgen de las Nieves.
Y a la mitad de la cuesta,
la Real Carolina,
convento de espiritualidad
que fundara fray Juan,
fray Juan de la Cruz,
carmelita descalzo, místico
sembrador, en esta tierra de luz.
Luz de “llama de amor viva”,
que alumbra en “la noche oscura”
de nuestras almas, haciendo la noche, día,
en éxtasis de amores prolongados.
Más abajo, Carboneros, El Acebuchal,
El Altico, y Martín Malo,
cuajados de encinares y matorral.
Y entre jara y lentisco, Baños,
con su castillo inhiesto,
es señor y guardián del encinar
que lanza al viento sus pregones,
haciendo oración sin igual,
a Jesús de Nazareno,
con sus coplas de pasión
como mensaje y requiebro.
La torre de vuestra iglesia,
¡está enamorando al cielo,!
mientras la Virgen recoge,
sollozos…, en su pañuelo.
Ay…, pueblo de Guarromán…,
punto de partida y centro
del espiral, que los hombres
recorren como viajeros…
Por todo eso quise venir,
por eso…, quise Guarromán,
ser hoy, tu pregonero…
Pregón de Semana Santa.
Semana de luto negro,
cuando Cristo se hace rosa
de pasión en cada pecho…,
cuando se enhebran sollozos
en la aguja de los rezos,
cuando los hombres se inmolan
vivos, con Jesús que ha muerto
para decir hoy al mundo
¡ que Cristo está en este pueblo…,
por eso Guarromán, quise venir
y ser tu pregonero….! (1)
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IV.- PREGÓN
Quiero descargar el sentimiento espiritual y lírico, que siente un pueblo andaluz, en el anochecer de un Viernes de Dolores al escuchar un pregón, lanzado al aire y roto por la plegaria hecha saeta, que quiere consolar a Maria.
Dicho esto, quiero empezar mi pregón, con un recuerdo, a todos y cada uno de los pregoneros, que han ocupado esta Tribuna para cantarle tan magistralmente, a vuestra Semana Santa.
A todos los cofrades difuntos, que con ilusión y profunda devoción, un lejano 1.947, reorganizaron y reavivaron la Semana Santa y, en la primavera de 1.948 con la adquisición de la sagrada imagen de NUESTRO PA- DRE JESÚS DE NAZARENO, pudieron procesionar por las calles guarromanenses. Y a los que en el 1.954, la enrique- cieron con dos pasos más, EL SEÑOR AMARRADO A LA COLUMNA y EL SANTO ENTIERRO; y a principios de la década de los 90, La Borriquilla. Que Dios quiera, que no conozcan altibajos, ni vuestras cofradías ni vuestros pregones; que cada año sean más florecientes y sentidos, en todos los conceptos.
Me presento ante todos, cuando en la recién nacida primavera, el campo se viste con un verdor sin igual; componiendo junto a múltiples florecillas, un mul- ticolor mantel, y, nuestros viejos olivos, que ya empieza su savia a removerlos y a despertarlos del invernal letargo en el que han estado sumidos,
- después de premiar al tan castigado labrador, con la recolección de su fruto, oro preciado y mal comercializado en nuestra tierra- que se mezclan con la blancura de vuestras casas cargadas de historia; y de almendros en flor, testigos silenciosos del paso del viajero. Y por corona, ese azul-cielo tan incomparable, como el que tenemos en Andalucía.
-o-o-o-o-o-
DOMINGO DE RAMOS
Quiero sentirme niño, en un amanecer de Guarromán. Quiero ir un Domingo de Ramos, junto al resto de la chiquillería, seguir a la Borriquilla montada por Jesús, el Hijo de Dios, engendrado en María. Quiero ser…, cosa sencilla. Algo que no tenga importancia, aunque sea…, un simple ramal:
UN RAMALILLO DE ESPARTO
Un ramalillo de esparto
para una burra que pasa
sin que nadie se detenga
por las calles a mirarla.
Un ramalillo de esparto
¡es cosa tan simple y vaga…!
Algo que todos desprecian
algo, que ya es casi nada…
Un ramal, ¿qué es en la vida?
Una cuerda…
que se rompe y que se pasa…
Y, sin embargo, en sus manos
¡quién fuera cuerda engarzada!
Por Guarromán, yo quisiera pasar,
pasar en Semana Santa,
siendo el ramal de la burra
en donde Cristo cabalga.
Y si yo fuera cuerda,
sus dos manos tocaran…
¡Las manos de Cristo en mí,
unidas y entrelazadas…!
A tu paso por Guarromán,
Señor, en Semana Santa,
déjame ser el ronzal
de la burra en que cabalgas,
para ir mirando alhelíes
a medio abrir en las casas…
y albahaca en los balcones.
¡Ramal en tus manos santas…!
para ir cogiendo suspiros,
para ir enhebrando lágrimas
en mejillas de mocitas,
con cantares de gitanas…
para oir decir a los niños,
¡la borriquilla que pasa…!
asomando por sus ojos
la inocencia de sus almas.
El ramalillo de esparto
de la burra en que cabalgas,
quisiera ser en Guarromán,
Señor, en Semana Santa.
Tu pregonero yo soy,
portavoz de tu palabra,
y además, soy español
y andaluz de pura entraña,
por eso en Guarromán quiero
ser el ronzal y la jáquima,
Señor, de tu borriquilla,
la borriquilla que pasa…!
Y, al fin y al cabo, ¿qué soy…?
¡un ramal que Tú trenzaras…
tu pregonero, Señor,
portavoz de tu palabra…!
¡ Un ramalillo de esparto
con que has atado mi alma,
para pasar por Guarromán,
Señor, en Semana Santa! (2)
-o-o-o-o-o-
MIÉRCOLES SANTO
Sentir ese profundo y silencioso respeto, la noche del Miércoles Santo en Guarromán, roto por la brisa de los encinares, lentiscos y jarales; el Vía Crucis, va pasando por los Jardines y la Carretera de Linares.
VÍA CRUCIS
Siguen a Cristo en la Cruz,
el murmullo de la oración
del pueblo que con devoción
camina, buscando la Luz.
En silencio, vais en penitencia.
Pastores vienen cantando
por caminos y collados,
de La Carolina y El Condado,
Aldea los Ríos y Martín Malo;
a Guarromán están llegando
haciendo callar sus esquilas
al pasar el Vía Crucis por las esquinas
Y en el silencio de la noche
una luz entre olivares
trae una mozuela
por la carretera de Linares.
Siguiendo a Cristo en la Cruz
Guarromán va con devoción
y una saeta, se hace oración. (3)
JUEVES SANTO
Que nuestras almas, por siempre sean Sagrario y monumento, donde se guarde el Cuerpo místico de Jesús.
Que la oración unánime de Guarromán en la tarde eucarística de su Jueves Santo, en vuestra Parroquia, sea la siguiente:
Señor, Tú engalanas de hermosura
a los lirios del campo y a las flores,
que alimentan los pájaros cantores
y que llenas los prados de verdura.
Tú que vienes, envuelto en la blancura
de una Hostia a mostrarme tus amores,
escucha en esta tarde mis clamores,
escucha la oración de mi ternura.
Te pido en el ardor de mi poesía,
por aquel que blasfema irreverente
y ofende sin pudor la Eucaristía.
Yo te ofrezco, Señor, mi fé valiente,
y ante un mundo de falsa hipocresía,
la llevo con honor sobre mi frente. (8)
-o-o-o-o-o-
Participar en la Última Cena. Y, llegado el momento sublime, que conmemoramos y revivimos en cada Jueves Santo de la historia del mundo, Jesús instituye el Sacramento de la Eucaristía. Están reunidos:
El Maestro, los once y el traidor,
ilumina la escena el candelero,
se celebra la Pascua del Cordero
y comienza el misterio del Amor.
Ya no sabe que darnos el Señor,
y Él mismo, quiere darse todo entero…,
el grano que moliera el molinero,
se hace harina de blanco resplandor…
Al mirar el milagro soberano,
se estremece la tierra en este día:
parte el Pan Jesucristo con su mano,
¡Comed, que esto es mi Cuerpo, les decía.
Y, en su entrega total al ser humano,
instituye, Jesús la Eucaristía. (4)
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Quiero ser columna, para sentir el dolor que como humano, El “Amarrao” padece. Columna, donde fue atado, y cruelmente azotado, por un pueblo fiero y alocado, cuyo único afán era ¡crucificarlo!, su única culpa, que Él, era Dios.
AL CRISTO ATADO A LA COLUNMA
¿Quién fuera golondrina
para poder volar?
y esa corona de espinas
de tu cabeza quitar.(5)
Coronado está el Esposo,
no de perlas ni zafiros,
no de claveles y flores,
¡sino de juncos y espinos!
¿Yo he sido dulce Jesús;
yo he sido, dulce bien mío,
quién en Vos puso las manos
con mis locos desatinos?
¡Mirad que quieren sacarle!
y que dice el pueblo a gritos:
¡muera Jesús…! viva un hombre
con mil hurtos y homicidios.
No seáis tan dura y fiera
que entre tantos enemigos,
pidáis que viva un ladrón
¡y que den la muerte a Cristo! (6)
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Tras Cristo “Amarrao”, la Virgen de La Esperanza, corre tras Él, con el corazón herido, apuñalado, pero una madre, por mucho dolor que tenga, siempre quiere consolar a su hijo con ternura. La tarde se nos marcha con brisas de primavera, florecen, la jara, los rosales caninos y las margaritas, revolotean sobre el encinar, el carbonero y el herrerillo; el olivar, remueve sus ramas, aspirando las humedades del Guadiel. Huele a claveles, rosas y azucenas. ¡La Virgen! es un poema de amor junto a su Hijo.
ESPERANZA
Ella, con ansia divina
dejó sus plácidos lares;
cruzó de Judá los mares
y las cumbres de Palestina.
Y siempre del Hijo en pos
le siguió amante y serena,
como sigue el alma buena
la sombra santa de Dios…
Hoy…, pobre Madre…, lo mira
sobre el Gólgota sangriento,
suspiros lanzando al viento
que en torno del Árbol gira.
Lo mira triste…, llorando
por el pueblo su asesino;
oye su acento divino
¡perdón…, perdón…! murmurando.
Ve sus sienes desgarradas,
por las espinas crueles;
ve marcados los cordeles,
en sus manos venerandas;
y si oye de su ansia en pos
del pueblo el acento fijo,
ve…, que le matan al Hijo
por el crimen de ser Dios… (7)
-o-o-o-o-o-
VIERNES SANTO
Sentir…, el aire fresco del Viernes Santo; acariciar los geranios que se entreabren en los balco- nes, saludando a una primavera recién nacida. Oler por tus calles a incienso y recordar cada año, el crimen más horrendo que ha cometido la humanidad. Pero el sacrificio del Cordero Divino, era necesario.
Tú, ¡si, tú,! Viernes Santo
tú vas despertando la mañana,
balanceando el rocío,
durmiendo a un sin fin de nanas.
Tú, ¡¡asesino y cruel.!!
tú, que nos lo quitaste a todos,
a ese Jesús de Nazaret
y a esa cara, del mayor congojo.
Tú, Jesús de Nazareno,
Tú, con esa túnica morada,
¡esa corona de espinas
y esa cruz,! soliviantas la mañana.
Tú, vas abriendo caminos,
Tú, con esa Virgen de los Dolores,
meciéndola en el silencio
¡y soltando al aire saetas…! Cantaores.
Tú, rompedor de corazones,
Tú, tras el Santo Entierro,
Tú, Soledad ,
Tú, ves el corazón partido
de tu Hijo, por un pecado de bondad.
Tú, Viernes Santo, asesino y cruel
ves como todos los fieles
lloran, por el que nació en Belén.
Tú, Viernes Santo, te haces oración
que adormeces la mañana,
acostando al rocío
durmiendo a un sin fin de historias con nana
Tú, sabio de inteligentes
solo te pido este año ¡pobre Cristo!
¡¡Derrámame tu bendición!! (9)
-o-o-o-o-o-
Se abren las puertas del templo parroquial, ¡ El Nazareno ! aparece en su umbral. No hay pena mayor, que ver a Cristo con dolor, con una corona de espinas y sobre su cabeza un revolotear de golondrinas.
Se estremece mi alma y me tiembla el corazón, cuando siento decir “que esto, no es devoción”
A JESÚS DE NAZARENO
¿Dónde está ese Cristo
que entre ortigas y zarzales
salió intacto
por aquellos olivares?
Su piel, morena;
su túnica, morada
¡ y sus palabras dulces!
que se olfatean en su mirada.
¡Ay, que lástima, devoto,
que traición fue para ti,
que en aquella noche de luna!
Jesús, Dios, tu Padre, iba a morir.
La mirada, ciega.
El olfato, desgastado.
Solo quedaba sangre y saliva
que chorreaba por las manos.
De espinas, la corona;
de latigazos la espalda,
y de ti solo había
abrazos y buenas palabras.
¡Ay que cruz hermano!
no hay palabras para decir,
lo que a mi Padre le ocurrió
por un delito que yo cometí.
La luna, lloró.
La tierra se estremecía.
¡La gente se alegraba,
por ver aquel espectáculo
que ahora, cualquier cristiano,
se le hubiesen las manos soltado!
La luna, se consoló,
el verdadero Sol, no salió.
Se estaba perdonando al pobre,
¡por ver allí al Hijo de Dios
como vivía y perdonaba!
a aquellos hombres, que un día
vendieron su vida por plata.
Ahora el peregrino canta llorando
recordando que fue traidor,
en tiempos que no hubo paz,
en las tierras de un pecador. (10)
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Esa Virgen, toda vestida de negro luto, junto al pueblo que la adora, tras su Hijo Muerto.
La muerte es muy fría, y fría…, se hace la noche.
En Guarromán, se van rompiendo los corazones al ver a la Virgen de los Dolores, traspasada por el sufrimiento de su Hijo Amado.
Sale la Virgen de los Dolores,
huele a jazmín y azahar,
su cara, no tiene igual;
la Plaza llena de corazones
que, a los cielos, elevan sus oraciones.
No hay piedad compartida que eleve tanto,
como el alba guarromanense del Viernes Santo
La luna, la besó
y es tan serena
la plácida expresión
del rostro de ella,
que la Virgen es luz, alba y estrella
en la noche profunda de su pena. (11)
-o-o-o-o-o-o-o-o-
En la tarde, el Sol, ya se ocultó, el manto de arreboles, se perdió por la sierra y el de la noche, va cubriendo el cielo de Guarromán. Huele a cera. Y las lágrimas de esas mejillas virginales, riegan tus calles. Todo el pueblo acompaña a María, que sigue desconsolada a su Hijo muerto.
El Santo Entierro de Cristo, a la Iglesia está llegando.
José de Arimatea, sepulcro buscó,
al pie de la cruz, Juan y María,
tu Cuerpo muerto, ella tomaría
y de angustia y pena, la Madre lloró. (12)
-o-o-o-o-o-o-o-o-
Por las calles de Guarromán, desesperada, triste y sola, camina sin saber a donde ir; camina con su pena y su amargura… la Soledad…
S O L E D A D
¿Adonde vas con esa cara de pena,
triste y sola, Soledad…?
¡Soledad,! con el corazón partido
y las manos abiertas.
¿Adonde vas tan triste, Soledad?
No sientes de su corazón los latidos.
¡Te hemos cerrado nuestras puertas!
¿Adonde vas tan sola, Soledad?
Sola y triste, corre tras el Hijo.
¡No puedes más,! Soledad…
¿Adonde vas…, Soledad…?
Soledad. Que tristeza me dá,
cuando por mi culpa,
tu pena no te quiero quitar. Soledad…
¿Qué quieres, Soledad…?
Si mi pecado es el puñal
que atraviesa tu corazón,
¡de mis labios salga una oración!
para no verte llorar…, Soledad… (13)
-o-o-o-o-o-o-o-o-
En las calles y en el paseo, la están esperando; la plaza, está rebosante. La miran embelesada cuando aparece:
Ya sales de tu templo tan hermosa
dando luz a tu pueblo y a mi vida…
ya dejas a la tarde suspendida
en tu suave volar de mariposa…
En los campos, la verde sementera,
el tibio cañamón de la aceituna
y la leve caricia de la luna,
colocan a tus pies la primavera…
Hoy me tiene prendado tu hermosura,
hoy se queda cumplido mi deseo,
hoy me siento feliz cuando te veo,
porque eres de mi pan la levadura.
Heredero tu pueblo de su raza,
por la Avenida de Andalucía,
te arrancan esa espada dolorida
y te nombran Señora de la Plaza.
No me canso de verte soberana
del dolor que en tu rostro ha florecido…
el sol, en tus pestañas detenido
ha llenado de rosas mi ventana
Peregrina en la Plaza y capitana
del trigo y del amor recién nacido,
capricho de la tarde en el tañido,
que lanza a cuatro vientos, la campana.
En las calles de un pueblo que te adora,
dueña Tú del balcón y de la esquina
¡ay que guapa vas, y qué cautivadora…!
Tu mirada los campos y dehesas ilumina…
¡no me canso de verte tan señora…
no me canso de verte tan divina…
Con callado fervor, la gente espera,
y al salir tan preciosa Tú y tan guapa,
a todos este grito se le escapa
¡Que linda te vistió tu camarera…! (14)
-o-o-o-o-o-
Y llegó el gran día. Cristo no quiso dejarnos en las tinieblas del pecado, con su muerte redimió nuestras culpas.
Quisiera ser mesa y mantel, el Domingo de Resurrección, para sentir la alegría de este pueblo de An- dalucía, que celebra una vieja tradición, la del
“Domingo de Pintahuevos” herencia recibida de vuestros antepasados, para celebrar la llegada de la primavera, que simbólicamente nos dice,
“que ha nacido una Vida Nueva”. Decidlo por caminos y collados, decidlo por doquier:
¡¡¡ CRISTO HA RESUCITADO!!!
De entre los muertos, resucitó.
Resucitó, la Luz y el Amor;
en el sepulcro quedó,
mi pecado y su dolor.
No se quién, a Tí te mató.
¿Fui yo, Señor?
Perdóname.
Y en mi alma para siempre,
junto a este pueblo que te adora,
brille tu Luz y tu Amor. (15)
-o-o-o-o-o-
Con vuestro saber hacer, vosotros guarromanenses, cada primavera hacéis poesía. Vosotros, habeis sido mi sois poesía.
Muchas gracias
Guarromán, 30 de Abril de 2.007
EL PREGONERO
Juan Mengíbar Sevilla
R E S U M E N.-
Saludo y agradecimiento a
D. José María Suárez Gallego y a D. Félix López Gallego
Introducción al Pregón
(1) Poema “La Torre de vuestra Iglesia está enamorando al Cielo” de Manuel Martell López.- *
Pregón
DOMINGO DE RAMOS.-
(2) “Un ramalillo de Esparto de M. M. L.- *
MIÉRCOLES SANTO.-
(3) “Vía-Crucis”de Juan Mengíbar Sevilla
JUEVES SANTO
(4) M. M. L.*
(5) M. M. L.*
(6) J. M. S.
(7) Suma poética a la Corona de Espinas de Lope de
Vega *
(8) Stabat Mater de Bernardo López.- *
VIERNES SANTO
(9) “Viernes Santo” de Juan Felipe Mengíbar Carrasco
(10) “ A Jesús de Nazareno ” J. F. M. C.
(11) M. M. L. *
(12) J. M. S.
(13) “Soledad” J. M. S.
(14) M. M. L. *
DOMINGO DE RESURRECCIÓN
(15) “ Cristo ha Resucitado ”J.M.S
Todos los poemas señalados con (*), los originales han sido modificados en parte, para adaptarlos al Pregón de Guarromán por el pregonero Juan Mengíbar Sevilla
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