Interesantes:
| << | >> | |||||
| Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sá | Do |
| 1 | 2 | |||||
| 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 |
| 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 |
| 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 |
| 24 | 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 |
| 31 | ||||||
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
Mantenida por El Archeópterix
Domingo, 09 de julio de 2006
José María Suárez Gallego
_____________________________
(Publicado en
; el domingo 9 de junio de 2006)
El ínclito Mario Conde fue en su época dorada el espejo donde se reflejaron los delirios de grandeza de toda una generación de jóvenes yupis celtibéricos. El pelo engominado, los trajes italianos y el maletín repleto de audaces operaciones de ingeniería financiera, definieron el “look” de estos especimenes del mundo de los negocios formados en las universidades más selectas, y residentes en las urbanizaciones más selectivas, donde lo mismo se codeaban con el banquero más lince, que con el noble más estirado, que con la folclórica de mayor tronío. Mario Conde, antes de dar con su palmito en la cárcel, fue adulado, más que premiado, con un doctorado honoris causa, siendo aclamado por la flor y nata de los poderes fácticos del país.
El yupi pijoleto le ha tenido siempre una especial querencia al tipo de glamour del que son paradigma por excelencia las hermanas Koplovich, que, según parece, cada vez tienen más de Koplovich y menos de hermanas; o los Albertos (Cortina y Alcocer), con sus impecables gabardinas que ya las quisiera para si el teniente Colombo; o los Boyer, incluyendo a su señora Presley, que en eso del ambiente pijo ha conocido en sus propias carnes tanto la versión artística con un cantante, como la noble con un marqués vinatero, o la financiera-empresarial con un exministro de hacienda. Ejemplos los hay de sobra, y sólo hay que verlos aparecer y desaparecer tanto por el papel cuché del corazón, como por las páginas salmón de la prensa económica.
Pero frente al glamour pijoleto de los yupis surgió el “discreto encanto” de los que Jesús Gil y Gil –su mayor gurú—llamó, vía error semántico, los “ostentóreos”. Esto es, los que hacen notar su ostentación con estruendo. Ellos como nadie, dedicados en cuerpo y alma a los malabarismos de las recalificaciones urbanísticas, saben mostrarnos sus plumas de pavos reales a través de las mansiones que habitan, repletas de sueños hechos realidad y de insomnios de nuevos ricos. ¿O quién no ha soñado alguna vez con tener una jirafa del Serengety disecada en el salón de la casa; o un Miró junto a la escobilla del water; o a un ángel custodio con nuestra propia imagen encumbrado en una alta columna, a modo de un buñuelísimo Simón "El Estilita"?
Goya ya lo intuyó en su cuadro “El sueño de la razón produce monstruos”. Los “ostentóreos” , repletos de sinrazones, lo único que han hecho es construirse un mundo donde meterlos.
Nos lo decía Gloria Fuertes: “Hay gente tan pobre que sólo tiene dinero.”

Por: ©José María Suárez Gallego | Artículos de prensa | Comentarios (0) | Referencias (0)